Un enfoque Zero Trust debe extenderse a todo el patrimonio digital y servir como una filosofía de seguridad integrada y una estrategia de extremo a extremo. Esto se logra mediante la implementación de tecnologías y controles Zero Trust en seis elementos fundamentales: identidades, dispositivos, aplicaciones, datos, infraestructura y redes.
Cada uno de estos seis elementos fundamentales es una fuente de señal, un plano de control para la aplicación y un recurso crítico que se debe defender.